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FUTURUM / 2018

¿Se puede fotografiar el futuro?

I.Tiempo 

Este proyecto investiga la relación entre futuro y fotografía, así como sus asociaciones con la escritura. Bajo una aparente homogeneidad, se representan facsímiles de textos proféticos y premoniciones del futuro en diversos tiempos históricos. Puesto que los originales se han perdido, otros permanecen en ruina y algunos más fueron recreados siglos posteriores a su realización; surge un primer cuestionamiento sobre nuestra necesidad ideológica por constituir representaciones utópicas (simulacros, ilusiones y tautologías) como un intento por extender e interpretar nuestra existencia en el tiempo. 

 

II.Incertidumbre

La historia se construye como incertidumbre. El futuro (Del Lat. Futurum) traza su desdoblamiento en "palimpsestos" que oscilan entre original y copia, tergiversaciones e imposiciones dentro de una trama historizante. En este proyecto se cuestiona a la fotografía desde su representación histórica como ilusión, o como una fantasmagoría según Walead Beshty desde un retorno del "simulacro del simulacro." La fotografía es real e inasible, copia y original al mismo tiempo, su referente siempre está ausente y cuando queremos utilizarla para acceder a lo retratado, descubrimos que tenemos una pérdida frente a nosotros que requerimos llenar a través de representaciones mentales.

 

III.Acontecimiento

Para el filósofo Clément Rosset la pulsión humana por construir un real y su doble, se debe a la dificultad de admitir el frágil término de lo real, motivo por el que los individuos encuentran en el doble (la ilusión), un espacio de proyección más amplio. Futuro, fotografía y escritura se conjuntan como acontecimiento, sentenciando que como dice Rosset "en ausencia de todo destino, hay ardid, ilusión, engaño".


La relación entre texto e imagen como proceso de memoria y construcción de lo metafísico, se ha entablado desde los orígenes. En el México antiguo por ejemplo, los libros del destino servían como ventanas para vislumbrar lo invisible. Mediante metáforas, metonimias, eufemismos y analogías, se expresaba lo irrepresentable respecto al tiempo, el destino y los dioses. Fray Bernardino de Sahagún describió los escritos adivinatorios en función de espejos, quien leyera su destino "llegaría a ver su reflejo". 


La fotografía por su parte, promete un sentido de resurrección (término discutido recientemente por André Rouillié),que deviene como promesa de retorno a través de un dispositivo que nos otorga la capacidad de imaginar un "más allá" en el tiempoconcretizar lo abstracto, prefigurar imágenes sobre un mundo que se ha vuelto impalpable para nosotros. Como apunta Vilém Flusser "Los aparatos son indispensables para que imaginemos". 


Este proyecto posibilita una "temporalidad específica" para construir una noción del futuro mediante la fotografía, borrando distancias entre políticas internacionales, conflictos y tiempos históricos, que comúnmente separan los artefactos retratados en este proyecto. Esta "escritura en negativo" conmemora los vestigios de aquella utopía que implica retener en rastros materiales el ardid del futuro.